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Un golpe anunciado

Gabriel Rios Malan | 8:13:00 | 0 comentarios

El 24 de marzo de 1976 el jefe del Ejército, Jorge Rafael Videla encabezó el golpe de Estado que cerraría el paso a la democracia que había renacido con la elección Héctor Cámpora.

El caos que se vivía en Argentina luego de la muerte de Juan Domingo Perón permitió que con apoyo de gran parte de la sociedad civil las Fuerzas Armadas se instalaran al frente del país con una Junta Militar integrada por Jorge Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti. Fue el inicio de los años más oscuros de la Nación.

Bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional, los militares llevaron a cabo una sangrienta dictadura en la que mediante un esquema represivo asesinaron y desaparecieron a 30 mil personas según organismos de Derechos Humanos. Torturas realizadas en distintos centros clandestinos o los llamados vuelos de la muerte se convirtieron en una práctica común.

Muchos militantes, estudiantes, artistas pudieron escapar y desparramarse en distintos países. Figuras reconocidas como Mercedes Sosa se exiliaron en Europa, otros eligieron México. Para volver a pisar su tierra en 1983 con la vuelta de la democracia.

José Alfredo Martínez de Hoz participó como ministro de economía del gobierno militar. Fue el responsable del “Programa de recuperación, saneamiento y expansión de la economía argentina”, un plan que endeudo al país y destruyó a la industria local.

Bajo el ala de Martínez de Hoz, llegó la libertad de importar sin permitir que los fabricantes argentinos puedan adaptarse y competir. A su vez incentivo la especulación financiera, endeudarse se convirtió en un negocio que favoreció a los grandes bancos. Los plazos fijos llegaron a pagar 35% mensual en dólares.

Los préstamos internacionales se hicieron cotidianos. Cuando los militares derrocaron a Isabel Perón la deuda externa llegaba a cinco mil millones de dólares. Una cifra que se multiplico por nueve. Cuando Raúl Alfonsín llegó al poder la deuda era de 45 mil millones de dólares.

Las llegadas de las dictaduras en América Latina tuvieron su inició en Chile. El 11 de septiembre de 1973 Augusto Pinochet con complicidad del secretario de estado norteamericano Henry Kissinger destituyó al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende.

El 24 de marzo no debe ser apoderada por ningún partido político, pertenece a todos los argentinos. Y debe trascender a todos los gobiernos, para que nunca vuelva a repetirse.

Hoy en un país en el que muchas cosas están cambiando, en el que el respeto por las instituciones democráticas es un valor común en todos los habitantes, la sociedad argentina volverá a marchar bajo las consignas “Nunca Más” y “Memoria, verdad y justicia”.  


Foto: lavoz.com.ar

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